En El Salvador, los avances registrados en los últimos quince años, en la mayoría de las metas asociadas con los ODM y otros indicadores sociales, permiten pensar con optimismo en que alcanzar los objetivos es posible. Para ello se requiere un ejercicio amplio de solidaridad social, que cristalice en compromisos concretos de los distintos sectores del país para apoyar el financiamiento de tal esfuerzo.
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